Descalcificadores

La descalcificación se basa en la utilización de resinas de intercambio iónico

Cuando el agua atraviesa estas resinas, se intercambian los iones calcio y magnesio que contiene el agua por el ión sodio de las resinas, de tal forma que los primeros quedan retenidos en la resina y éste último se incorpora al agua.

Este proceso continúa hasta que todos los iones sodio de la resina se han intercambiado. En este momento se agota la capacidad de intercambio de la resina y es preciso proceder a su regeneración para volver a iniciar el ciclo. Para ello deberá disponerse de una disolución saturada de salmuera que se hará circular a través de la resina; debido a la elevada concentración de sodio existente se invertirá el intercambio y la resina se volverá a cargar de iones sodio cediendo el calcio y magnesio retenidos que se conducirán a desagüe.

La regeneración puede realizarse principalmente en función de dos factores:

Regeneración cronométrica (por tiempo)

Tiene lugar por tiempo programado, sin que influya el consumo. Es el sistema más económico aunque tiene la desventaja de que en caso de grandes consumos el equipo puede proporcionar agua dura, o bien cuando no hay consumo se produce gasto de sal sin ser preciso.

Regeneración volumétrica (por volumen)

Tiene lugar a partir de un volumen programado. Este sistema es menos económico aunque presenta ventajas como un ahorro en el consumo de sal, ya que si no hay servicio no gasta sal, y una calidad de agua constante, ya que si el servicio es superior al previsto regenera antes.